jueves, 2 de junio de 2011

¿DONDE TERMINA LA COMPASIÓN Y EMPIEZA LA RESPONSABILIDAD?



Hoy no estoy contenta del todo conmigo misma, sé que he hecho lo correcto, pero mi corazón no está bien... estoy entre cabreada, apesadumbrada y entristecida... todo a la vez. Y cuánto más lo explico, más razón me doy, pero eso no cambia el cómo me siento.

Ayer vino un señor a pedirme cita para hacerle la declaración de la renta, le expliqué lo que le hacía falta, sus ingresos, los datos de su familia, su contrato de alquiler... etc; la verdad es que no le veía yo muy convencido e incluso le di la opción de que se lo pensara. Aún así, el hombre me dijo que le cogiese la cita para el viernes. Pero vino el problema que yo me estaba suponiendo desde el minuto 1 de la conversación, el precio. Le dije los honorarios del despacho por hacer una declaración de la renta, le dije que si tenía “borrador” el importe sería menor, ya que revisaría y confirmaría... y claro, la pregunta temida pero sabida, llegó: “¿no puede ser menos?”...
Normalmente yo tengo la potestad en mi despacho de cobrar según veo el trabajo a realizar, incluso tengo la decisión de si quiero, no cobrar si veo que el trabajo que he hecho no es correspondido al precio, si es cliente de toda la vida...vamos que tengo en cuenta una serie de circunstancias por las cuales regulo la tarifa...
A este señor, le explique, que le cobraría lo justo atendiendo al trabajo realizado, si trabaja un cónyuge o los dos...  pero aquí vino para mi lo peor: “es que mire, tengo 4 hijos”... y reconozco que me enfadé, no con él, que bastante tenía, pero sí la situación.
Mi respuesta fue rotunda y los honorarios eran los que eran, lo sentía mucho.
Después llegó mi reflexión: ¿por qué me hacen chantaje con los hijos? ¿por qué tengo yo que financiar su cantidad de hijos? ¿por qué no se paró a pensarlo antes de tenerlos? ¿por qué tengo que ser yo o la sociedad quien se tenga que hacer cargo por una creo, negligencia? Todo esto me pregunté y encima, me sentí mal.

Y así nos va, queremos responsabilizar a todo el mundo de todo, menos a nosotros mismos, queremos que nos resuelvan las papeletas cotidianas, que hagan el consabido esfuerzo otros por nosotros, queremos lo que tienen lo que los que llevan toda la vida trabajando y madrugando tienen. Por supuesto a mi pregunta ¿su mujer trabaja? Obviamente la respuesta que ya me esperaba... cómo va a trabajar con cuatro niños...
Todavía podría entenderlo si hubiese sido un parto de cuatrillizos o cosa así, pero hombre, de uno en uno...

Yo he tenido solo un hijo, cierto es que también influyó mi comodidad, pero no tuvo más peso que mi trabajo; vengo de una familia de tres hermanos, y además, tengo una maravillosa relación con ellos dos, con lo cual y pensando en mi hija, sí me hubiese gustado que tuviese un hermano... pero no pudo ser. Es más, dadas las circunstancias actuales, es algo que mi marido y yo pensamos hace tiempo y ya tomamos una muy dura decisión para nosotros, que fue, no tener más hijos. Y os juro que nos seguimos emocionando cada vez que hablamos del tema, y mi marido durante un tiempo,  no hacía más que decirme lo feliz que sería, teniendo un hijo conmigo... y vemos un bebé, y se nos cae la baba... o cuando yo tomo uno en brazos, y mi marido me mira, sabemos lo que pensamos y no podemos ni hablar...  pues a todo esto, nosotros renunciamos, por el bien de los que ya tenemos, y porque no podíamos permitírnoslo de querer tenerlos bien.

¿Hasta qué punto soy "mala" y no responsable?

Me acuerdo una vez, que alguien sin conocerme si quiera, vamos como ahora...  me trato de algo parecido a china comunista, que yo creo que no sabía ni qué quería decir con eso,  le pareció escandaloso eso de planificar los hijos... pues bien, a mi, me parece más escandaloso no planificarlos, y menos en este siglo, porque luego pasa lo que pasa y eso si que me parece egoísta para con tus hijos, como para con los demás. Si yo tengo responsabilidad, ¿no es normal que yo se la pida a los demás?.

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