jueves, 16 de junio de 2011

ESTO ME PASA POR LEER...



“Ayyy que desganá estoy... no tengo ganas de na, de na, de na”...

No suelo utilizar estas expresiones, pero la verdad que en estos días, me venían que ni pintadas...
Porque es así, no tengo ganas de nada, estoy apática total, y es que parece que no, pero tengo que sacar el cañón hasta en casa... y lo entiendo, porque sinceramente, llevamos mucho tiempo “soportando”, parte porque conviene, que los HOMBRES, sean los que salgan a la calle y resuelvan todo... y hoy en día, la cosa no está tan clara.
Hoy en día, somos  muchas mujeres, las que decidimos, no solo, no quedarnos en casa, sino además, emprender otras tareas que hasta ahora, solo veíamos ejercidas mayoritariamente por hombres de cualquier tipo, o mujeres digamos de una vida un tanto poco convencional.
Normalmente eran mujeres con tiempo libre, para algunos demasiado, y a las cuales su vida las había pasado factura por eso mismo, por no ser “perfectas” y podían dedicarse a otras cosas que no fueran su trabajo (convencional) y su casa.

Sé que pasa factura pero ¿hasta cuando pasará factura que una mujer pueda llegar dónde quiera? Y ya más allá, ¿cuándo veremos a una mujer como presidenta de gobierno? ¿la apodaremos con el nombre de Thatcher?

Obviamente cada vez, y me incluyo, somos más las que decidimos inmiscuirnos en cosas de hombres, y obviamente, muchas antes han abierto camino y no solo eso, sino que se han encontrado en circunstancias peores... y voy más lejos, incluso hoy en día, en muchas partes del mundo, ya se sentirían contentas de cómo vivimos aquí y todo lo que podemos hacer.

Es verdad que siempre estoy con lo mismo, pero es que es verdad, que siempre se está con lo mismo.

Yo tengo, no voy a decir amigos, pero si conocidos, que trabajan, tienen reuniones y llegan tarde a comer o llaman a última hora para decir “no voy”, tienen viajes de trabajo, todo tipo de eventos de trabajo, desde comidas a cenas, pasando por viajes en fin de semana... en definitiva, tienen el control de la situación, y a lo más que se llega es a decir... cuánto trabaja, necesita días de 48 horas... pobrecillo no para de currar...

Y ahí estamos nosotras... en nuestro caso es diferente, debemos rendir cuentas... no está bien visto que se venga tarde de una reunión... que salgamos tarde de trabajar y no sepamos ni  qué vamos a comer, tenemos que estar a la salida del cole, en la reunión con los profes, en la función de fin de curso, en la preparación de las de Navidad...
Mi marido dice que soy muy tajante, pero es que la realidad es esa... hacemos filigranas auténticas para llegar, a dónde ni de coña, llegaremos.

C´esta la vie... que dirían los franceses... que es muy “chic”, pero no arregla nada...

Está claro, en 35 años no se pueden cambiar 21 siglos, y a lo más que yo puedo llegar en mi casa, con mi marido y con mi hija es a decir, me conociste así... así de loca, de currante, de no parar, de..., de..., de..., qué quieres, si me conociste un viernes y el sábado ya dormiste en casa... y  ¿te ha salido algo mal? ... pues de momento, gracias a Dios, no, es más... ahora tenemos pendiente irnos a montar en Kayac... que no sé ni lo que es... creo que es como una canoa y bajas “paseando” por el río admirando la naturaleza.... ¿qué más se puede pedir?...

Señoras, hagan cosas... hagan juego... hagan... el caso es hacer.

No me canso, lo dice él... y sé, que mi marido lo piensa, aunque sé que me echa de menos... pero amor mío... mejor echarme de menos que de más, y te lo digo por experiencia... ya sabes, a coger el kayac, y a navegar... eso sí, conmigo



jueves, 2 de junio de 2011

¿DONDE TERMINA LA COMPASIÓN Y EMPIEZA LA RESPONSABILIDAD?



Hoy no estoy contenta del todo conmigo misma, sé que he hecho lo correcto, pero mi corazón no está bien... estoy entre cabreada, apesadumbrada y entristecida... todo a la vez. Y cuánto más lo explico, más razón me doy, pero eso no cambia el cómo me siento.

Ayer vino un señor a pedirme cita para hacerle la declaración de la renta, le expliqué lo que le hacía falta, sus ingresos, los datos de su familia, su contrato de alquiler... etc; la verdad es que no le veía yo muy convencido e incluso le di la opción de que se lo pensara. Aún así, el hombre me dijo que le cogiese la cita para el viernes. Pero vino el problema que yo me estaba suponiendo desde el minuto 1 de la conversación, el precio. Le dije los honorarios del despacho por hacer una declaración de la renta, le dije que si tenía “borrador” el importe sería menor, ya que revisaría y confirmaría... y claro, la pregunta temida pero sabida, llegó: “¿no puede ser menos?”...
Normalmente yo tengo la potestad en mi despacho de cobrar según veo el trabajo a realizar, incluso tengo la decisión de si quiero, no cobrar si veo que el trabajo que he hecho no es correspondido al precio, si es cliente de toda la vida...vamos que tengo en cuenta una serie de circunstancias por las cuales regulo la tarifa...
A este señor, le explique, que le cobraría lo justo atendiendo al trabajo realizado, si trabaja un cónyuge o los dos...  pero aquí vino para mi lo peor: “es que mire, tengo 4 hijos”... y reconozco que me enfadé, no con él, que bastante tenía, pero sí la situación.
Mi respuesta fue rotunda y los honorarios eran los que eran, lo sentía mucho.
Después llegó mi reflexión: ¿por qué me hacen chantaje con los hijos? ¿por qué tengo yo que financiar su cantidad de hijos? ¿por qué no se paró a pensarlo antes de tenerlos? ¿por qué tengo que ser yo o la sociedad quien se tenga que hacer cargo por una creo, negligencia? Todo esto me pregunté y encima, me sentí mal.

Y así nos va, queremos responsabilizar a todo el mundo de todo, menos a nosotros mismos, queremos que nos resuelvan las papeletas cotidianas, que hagan el consabido esfuerzo otros por nosotros, queremos lo que tienen lo que los que llevan toda la vida trabajando y madrugando tienen. Por supuesto a mi pregunta ¿su mujer trabaja? Obviamente la respuesta que ya me esperaba... cómo va a trabajar con cuatro niños...
Todavía podría entenderlo si hubiese sido un parto de cuatrillizos o cosa así, pero hombre, de uno en uno...

Yo he tenido solo un hijo, cierto es que también influyó mi comodidad, pero no tuvo más peso que mi trabajo; vengo de una familia de tres hermanos, y además, tengo una maravillosa relación con ellos dos, con lo cual y pensando en mi hija, sí me hubiese gustado que tuviese un hermano... pero no pudo ser. Es más, dadas las circunstancias actuales, es algo que mi marido y yo pensamos hace tiempo y ya tomamos una muy dura decisión para nosotros, que fue, no tener más hijos. Y os juro que nos seguimos emocionando cada vez que hablamos del tema, y mi marido durante un tiempo,  no hacía más que decirme lo feliz que sería, teniendo un hijo conmigo... y vemos un bebé, y se nos cae la baba... o cuando yo tomo uno en brazos, y mi marido me mira, sabemos lo que pensamos y no podemos ni hablar...  pues a todo esto, nosotros renunciamos, por el bien de los que ya tenemos, y porque no podíamos permitírnoslo de querer tenerlos bien.

¿Hasta qué punto soy "mala" y no responsable?

Me acuerdo una vez, que alguien sin conocerme si quiera, vamos como ahora...  me trato de algo parecido a china comunista, que yo creo que no sabía ni qué quería decir con eso,  le pareció escandaloso eso de planificar los hijos... pues bien, a mi, me parece más escandaloso no planificarlos, y menos en este siglo, porque luego pasa lo que pasa y eso si que me parece egoísta para con tus hijos, como para con los demás. Si yo tengo responsabilidad, ¿no es normal que yo se la pida a los demás?.

ATHOR

Dejó de respirar. En un momento corto. No luchó, debía estar ya muy cansado... era muy mayor, e intentamos hacer su vida los últimos años, ...